“SÍ” Y “AMÉN”
Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
 Oseas 12-14 | Apocalipsis 4
“Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.” — 2 Corintios 1:20

La razón por la que podemos confiar en que Dios produce honestidad en nosotros es por Su fidelidad. Dios hace muchas promesas en las Escrituras, y cada una de ellas es cumplida en y por Cristo. Jesús es el Salvador prometido desde el Jardín del Edén, y es por la fidelidad de Dios, algo que vemos particularmente a través de la muerte y resurrección de Cristo, que podemos confiar en que Dios cumplirá Sus promesas para nosotros.

¿Por qué entonces algunas de las promesas de Dios parecen no cumplirse en nuestra vida? ¿Por qué todavía nos sentimos ansiosos cuando le presentamos nuestras peticiones a Dios, o por qué sentimos temor aunque sepamos que Dios está con nosotros? Si bien las promesas de Dios tienen su “sí” en Cristo, nos corresponde a nosotros decirles “Amén”. “Amén” es una respuesta que significa: “Que así sea. Déjalo ser.” Es una respuesta de fe que dice: “Lo que Dios ha prometido, Cristo lo ha cumplido, y yo confío en Él.” Las promesas de Dios se vuelven experienciales cuando respondemos con “Amén”, y cuando confiamos en que las promesas de Dios son verdaderas y vivimos en dependencia de Él.
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Una de las principales razones por las cuales las promesas de Dios pueden parecer no cumplidas en nuestra vida es por nuestra falta de confianza. Podemos aceptar de manera intelectual las promesas de Dios, pero será solamente hasta que vivamos con un espíritu de gratitud y dependencia de lo que Dios ya ha cumplido en Cristo, que nos daremos cuenta que hemos perdido muchas de las cosas buenas que Dios ha prometido. Esta es también la razón por la cual no debemos temer si no nos sentimos salvos. Nuestra salvación no depende de nuestros sentimientos, sino de la promesa de que nada "nos podrá separar del amor de Dios" (Romanos 8:39). A veces lucharemos con Dios y nos preguntaremos por qué sentimos a Dios ausente o distante, pero debemos confiar que en Sus promesas, estamos completamente seguros por causa de Cristo.

Pablo escribe más adelante en 2 Corintios, “Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas” (2 Corintios 1:21-22). La promesa de Dios aquí es que Él nos hará permanecer firmes, y Él confirma esta promesa con el don del Espíritu Santo en nuestro corazón. Así como dijimos “Sí” y “Amén” al Espíritu Santo que vive en nosotros, Su presencia confirma que todas las promesas de Dios son "Sí" en Cristo Jesús, a lo cual podemos felizmente decir “Amén” para la gloria de Dios.

ORACIÓN: Padre Dios, lo que has prometido, así será, estoy completamente seguro de eso. Elijo creer en tus promesas y pido tu ayuda para vivir cada día en completa dependencia Tuya. Gracias Señor.
PARA REFLEXIONAR: ¿Cuál es el significado para nosotros de que las promesas de Dios sean “sí” y “Amén” en Cristo?
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