NUESTRO DAR EN SECRETO
Domingo, 12 de Noviembre de 2017
 Jeremías 51-52 | Hebreos 9
“Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.” — Mateo 6:1

Existe la tendencia en algunas personas a buscar tener una gran audiencia humana cuando se trata de dar a los demás. Jesús nos advierte claramente acerca de este tipo de comportamiento externo, observado comúnmente en los líderes judíos quienes habitualmente miraban por encima de sus hombros buscando ser alabados por los demás.

Jesús dijo de los fariseos: "Todo lo hacen para que la gente los vea: Usan filacterias grandes y adornan sus ropas con borlas vistosas; se mueren por el lugar de honor en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, y para que la gente los salude en las plazas y los llame “Rabí” (Mateo 23:5-7). Las filacterias eran pequeñas cajas de cuero que contenían partes de la Ley, y eran llevadas en la muñeca y en la frente. Junto con las borlas, funcionaban como ayudas visuales para recordar los mandamientos de Dios. Jesús no tenía problema con esto, sino con la motivación que los fariseos tenían para usarlas, la cual era ser vistos por los demás como personas espiritualmente superiores.
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Jesús también habla acerca de la motivación que los judíos tenían para hacer sus ofrendas o donaciones, dice: “Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará” (Mateo 6:2-4). Cuando damos a los necesitados buscando la alabanza de los demás, nuestra audiencia cambia de Dios a las personas, lo cual no genera ninguna atención del cielo. De hacerlo de esta manera, ya habremos recibido nuestra recompensa en su totalidad, dice Jesús.

Dar de esta manera, rara vez recibe crédito o incluso reconocimiento de parte de Dios. Agradamos a Dios cuando llevamos a cabo pequeños actos de rectitud y bondad, los cuales probablemente pasen desapercibidos para los demás. Hay innumerables formas en las que podemos dar: nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestros recursos y talentos, sin embargo, dar a los demás podría convertirse en un acto egoísta cuando no se hace por amor a Dios ni está basado en el amor que Dios tiene por los demás. Es probable que las personas nunca reconozcan ni noten la influencia piadosa que nuestras ofrendas y donaciones “en secreto”, están haciendo en el avance del Reino de Dios, pero a medida que trabajamos juntamente con Dios, nuestra ofrenda de amor se expandirá como cuando una piedra golpea agua quieta. Cuando hacemos actos de bondad y rectitud por amor a Dios, con un genuino deseo de compartir en Su obra, seremos, de hecho, recompensados por Dios mismo, y a la manera de Dios, y es aquí donde yace nuestro verdadero tesoro.

ORACIÓN: Amado Señor Jesús, no permitas que yo busque la alabaza de los demás. Ayúdame a basar todas mis ofrendas y actos de bondad en mi amor por Ti y en un ferviente y genuino deseo de servirte y agradarte. Gracias Jesús.
PARA REFLEXIONAR: ¿Cuál es mi motivación para dar a los demás? ¿En mis ofrendas y actos de bondad, estoy enfocado en complacer a Dios o estoy enfocado en complacerme a mismo?
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