NIVELANDO NUESTROS CORAZONES
Jueves, 12 de Octubre de 2017
 Isaías 39-40 | Colosenses 4
“En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Decía: «Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca».” — Mateo 3:1-2

Muchos cristianos hoy en día tienen el mismo problema de muchos judíos, particularmente el problema que la jerarquía de la autoridad judía tuvo por siglos. Aunque hayamos sido durante mucho tiempo parte de la cultura cristiana, muchos todavía tienen dificultades para reconocer su necesidad de recibir ministración permanente por la Palabra de Dios, y tampoco reconocen la necesidad muy real de vivir diariamente en un espíritu de arrepentimiento. Las autoridades judías rechazaron abiertamente el ministerio de arrepentimiento de Juan para el perdón de los pecados, y muchas personas viven hoy en día como si el arrepentimiento solamente fuera necesario una sola vez cuando venimos a Cristo.

El arrepentimiento es lo primero que Dios requiere para preparar nuestro corazón para nuestro encuentro con Jesús. El Evangelio de Lucas registra a Juan el Bautista citando a Isaías cuando dice: “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor Enderezad sus sendas. Todo valle se rellenará, Y se bajará todo monte y collado; Los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados; Y verá toda carne la salvación de Dios” (Lucas 3:4-6). Con la llegada del ministerio de Jesucristo, la Palabra de Dios vino al pueblo, no para condenar, juzgar o criticar, sino para nivelar nuestros corazones, poniéndonos a todos en el mismo nivel ante Dios. A través del arrepentimiento, Dios está abriendo un camino hacia nuestro corazón.
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Nuestro Padre Celestial requiere que vengamos ante Él, reconociendo nuestro pecado, humildes ante su Palabra y con un corazón contrito. Cuando venimos con un corazón arrepentido, el Espíritu Santo despertará dentro de nosotros nuestra necesidad de un Salvador, así como la necesidad de ir en dirección hacia Dios. Dios nos exhorta a no permitir que nuestro corazón sea áspero, orgulloso o endurecido hacia su mensaje de arrepentimiento, porque el arrepentimiento es esencial para que el Señor Jesús haga su hogar en nuestro corazón. El arrepentimiento no sólo implica apartarse del pecado, sino depender completamente de Cristo para que Él mismo nos moldee a Su imagen, que es la meta del Evangelio.

Podemos sufrir remordimiento y lamentarnos por nuestros errores pasados, pero Dios usa las consecuencias negativas de nuestro pecado para moldearnos y edificarnos. Estas consecuencias, sin embargo, no son la razón principal por la que Dios quiere nivelar y cincelar nuestros corazones. Es porque cada pecado que cometemos, cada acto de desobediencia a su Palabra pueden fácilmente convertirse en el catalizador que nos conduzca a pecar más y finalmente a alejarnos de Dios. Es por eso que vivir en un espíritu de arrepentimiento diario es esencial, ya que actúa como una medida preventiva contra el pecado y profundiza nuestra relación con Dios. El arrepentimiento es un cambio de corazón y mente, donde nos convertimos de nuestros propios caminos, a los caminos de Dios, y el verdadero arrepentimiento permite que la obra del Espíritu Santo transforme nuestra vida.

ORACIÓN: Amado Padre Celestial, gracias por Tu obra dentro de mí que nivela y prepara mi corazón para recibirte. Pido al Espíritu Santo que suavice mi corazón y me mantenga arraigado en tu Palabra. Gracias Señor.
PARA REFLEXIONAR: ¿Por qué razón Dios debe nivelar nuestro corazón? ¿Por qué es esencial vivir con un espíritu de permanente arrepentimiento?
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