DIOS, “EL INICIADOR”
Martes, 12 de Septiembre de 2017
 Proverbios 13-15 | 2 Corintios 5
“Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre.” — Nehemías 1:11

A lo largo del libro de Nehemías, hay dos temas que se desarrollan simultáneamente: el cumplimiento de una obra de Dios y la formación del obrero. Como cristianos, todos somos obreros junto con Dios, pero ¿cómo sabemos si una carga que ha sido puesta en nuestro corazón proviene de Dios o simplemente es una reacción emocional?

Nehemías había sentido la carga de reconstruir la muralla de la ciudad de Jerusalén, la cual había estado en ruinas durante 140 años desde la invasión babilónica. La presencia de Dios había salido de la ciudad y la gente vivía en desgracia. El corazón de Nehemías se quebrantaba con todo esto, pero la idea de reconstruir la muralla no provino del dolor y la compasión de Nehemías. Dios fue el iniciador y Dios mismo había puesto el deseo en el corazón de Nehemías. Nehemías dijo: "y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén" (Nehemías 2:12).
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Dios está mucho más interesado en el obrero que en la obra. Si buscamos alinearnos con el deseo de Dios para nosotros, es importante que tengamos ese lugar secreto y silencioso en nuestro corazón donde nos comuniquemos con Él. Filipenses 2:13 dice: "... pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.” Salmo 37:4 dice: "Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón”. Eso significa que los deseos de nuestro corazón no vienen de nosotros mismos, sino que son dados por Dios y puestos en nuestro corazón por Él.

El temor que muchos de nosotros tenemos es que no confiamos en lo que queremos, porque no estamos seguros de si se trata de nuestras propias motivaciones egoístas y posiblemente no sea lo que Dios quiere para nosotros. Pero la razón por la cual es nuestra voluntad, es que nos hemos deleitado en Dios, y Él nos ha dado los deseos de Su corazón y los ha puesto en el nuestro. La manera en que Dios comunica Su voluntad es haciéndola nuestra voluntad, atrayéndonos hacia un deseo especifico que no sólo se profundiza y crece, sino que nos energiza y motiva.

Hay muchas necesidades a nuestro alrededor, pero la necesidad en sí no es el llamado. Es bueno pedirle a Dios que ponga en nosotros Su carga y visión para nosotros, pero que nos conceda la sabiduría para evitar hacer nuestros propios planes, impulsivamente. Debemos esperar con paciencia hasta que hayamos percibido con claridad razonable que este llamado proviene de Dios. Nehemías tenía la sabiduría de esperar y ver cómo las circunstancias se alineaban con la visión de su corazón. Cuando todo estaba en su lugar, la inmensa tarea de reconstruir la muralla de la ciudad comenzó por dos razones: porque era la voluntad de Dios y porque Nehemías se había deleitado en Dios.

ORACIÓN: Amado Señor, te pido sabiduría para discernir Tus deseos para mí, y te pido por una profunda obra de tu Espíritu, que me permita cumplir los deseos que Tú has puesto en mi corazón. Gracias Señor.
PARA REFLEXIONAR: ¿Cómo sabemos si una carga que ha sido puesta en nuestro corazón proviene de Dios, o simplemente es una reacción emocional?
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