“EL TRIGO Y LA CIZAÑA”
Martes, 15 de Agosto de 2017
 Salmo 91-93 | Romanos 15:1-13
“Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.” — Mateo 13:24-25

Esta segunda parábola nos dice que, mientras el Hijo del Hombre está sembrando Su buena semilla en el mundo, hay un enemigo que está sembrando la mala semilla en el mismo campo. Jesús explica esto a sus discípulos de la siguiente manera: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo…” (Mateo 13:37-39).

En cualquier lugar del mundo donde Dios esté haciendo Su obra, podemos estar seguros que el diablo también estará haciendo lo suyo. Su propósito es falsificar la obra de Dios, tentándonos con algo que parece real pero no lo es. Dentro del Reino de Dios, el diablo siempre buscará ofrecernos alternativas atractivas que nos aparten de Jesucristo, y no siempre es fácil distinguir entre lo real y lo falso. Jesús hace referencia a esto cuando los siervos le preguntaron al dueño de casa acerca de la cizaña: “¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega…” (Mateo 13:28-30).
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Jesús nos dice que habrá un tiempo de cosecha al final de los tiempos, y habrá cosechadores, los ángeles que Jesús enviará para separar la cizaña del trigo. Esta parábola no se está refiriendo a las falsas enseñanzas sino a los falsos cristianos, personas que se presentan como parte de lo real pero son falsas. El falso cristianismo conducirá inevitablemente a la falsa enseñanza, pero en el día de la cosecha, cuando el fruto sea evidente, será más fácil de identificar y manejar. Esto no significa que debamos emprender una cruzada para purificar la Iglesia de cualquier ingrediente falso, porque si intentamos hacerlo, terminaremos obstaculizando el bien.

En aquel día, en el que el trigo sea separado de la cizaña, lo real será separado de lo falso, y la mala semilla se enfrentará a la perspectiva de un horno de fuego donde todos se perderán y destruirán para siempre. La buena semilla, los justos, se enfrentará a la perspectiva de brillar para siempre en el reino de su Padre como el sol. (Mateo 13:41-43). Al final, el reino será puro, pero mientras esto llega, estará infiltrado por falsos cristianos. Si pudiéramos mirar por encima de la cerca, hacia el campo donde las malezas estaban creciendo entre el trigo, probablemente no quedaríamos muy impresionados. Esta es la imagen del reino de los cielos como el mundo lo percibe.

ORACIÓN: Gracias, Señor, por estas parábolas que nos enseñan la importancia de ser auténticos en nuestra fe cristiana, de manera que en el momento de la cosecha seamos el trigo.
PARA REFLEXIONAR: ¿Cuál es la enseñanza de la Parábola del trigo y la cizaña? ¿Estoy siendo un cristiano auténtico?
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