PARÁBOLAS DEL REINO
Sábado, 12 de Agosto de 2017
 Salmos 84-86 | Romanos 12
“Y les habló muchas cosas por parábolas…” — Mateo 13:3

Hay ocho parábolas que Jesús da en el capítulo 13 del evangelio de Mateo, las cuales hablan acerca del reino de Dios. Son presentadas, no como una colección de parábolas cuidadosamente editadas en una sección, sino como una presentación consecutiva que fue dada en una sola ocasión. Las primeras cuatro parábolas fueron dadas a las multitudes cuando Jesús les habló desde la barca, y las cuatro últimas fueron dadas en privado a Sus discípulos, después de haberse alejado de la multitud y haber entrado en una casa.

Al concluir las parábolas, Mateo escribe: “Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí” (Mateo 13:53), indicando que estas parábolas fueron dadas como una serie de parábolas juntas, y es así como deben ser estudiadas y entendidas. Cada una de estas parábolas forman parte de un cuadro completo, y para que todo el cuadro tenga sentido, es necesario interpretar cada parábola individualmente pero como parte contribuyente de un todo. No son una serie de historias independientes; una aquí acerca de la semilla sembrada en un campo, y otra acerca de una perla por la que un hombre pagó todo lo que tenía, sino que cada parábola hace parte de un cuadro completo que, tomado en conjunto, presenta una comprensión crucial acerca del funcionamiento del Reino de Dios.
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Las primeras cuatro parábolas dirigidas a las multitudes, presentan una imagen de cómo el mundo verá el reino de los cielos. Los conflictos, los fracasos y las luchas ocurren a través de cada una de ellas, ya que presentan una imagen de una época que se caracteriza por los contratiempos, los ataques, las decepciones y, eventualmente, el fracaso aparente. Estas son las parábolas de “el Sembrador”, “el Trigo y la Cizaña”, “la Semilla de Mostaza” y “la Levadura”. Estas parábolas presentan, no tanto un cuadro pesimista, sino un cuadro realista, y exponen las razones por las que las personas se sienten poco atraídas por buscar a Dios, sobre la base de la cristiandad organizada. Todo aquello que implica representar a Dios y a Sus intereses en el mundo, continúa sufriendo de distorsión, corrupción y da una evidencia externa de aparente fracaso.

Las siguientes cuatro parábolas, dirigidas en privado a los discípulos, presentan un cuadro totalmente diferente y representan la perspectiva de Dios acerca del Reino. Conflictos, reveses y dificultades todavía caracterizan a cada una, pero el éxito supremo es el resultado final de todas ellas. Estas son las parábolas de “El Tesoro Oculto”, “La Perla de Gran Precio”, “La Red” y “El Dueño de la Casa”. Para el corazón que busca, Jesús es la Buena Nueva del Reino de los Cielos, pero para entender cómo funciona el Reino, necesitamos una comprensión correcta de cada parábola, las cuales debemos entender como partes de un todo, dentro un marco más amplio, tanto desde el punto de vista de Dios como desde el punto de vista del mundo en general.

ORACIÓN: Amado Señor, te pido que tu Espíritu Santo me dé un claro entendimiento de la verdad que Tú transmites a través de Tus parábolas. Gracias Señor.
PARA REFLEXIONAR: ¿Por qué razón es indispensable para nuestra comprensión del Reino de Dios, el entender las Parábolas de Jesús como partes de un todo en un contexto más amplio? ¿Por qué razón las últimas cuatro Parábolas fueron dadas únicamente a los discípulos? ¿Por qué Jesús le hablaba a la gente en parábolas?
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