LA ZARZA ARDIENTE
Miércoles, 11 de Julio de 2018
 Salmos 1-3 | Hechos 17:1-15
Estando allí, el ángel del SEÑOR se le apareció entre las llamas de una zarza ardiente. Moisés notó que la zarza estaba envuelta en llamas, pero que no se consumía… — Éxodo 3:2

El hecho de que Dios se hubiera limitado a Sí mismo a vivir como hombre, es algo absolutamente maravilloso, pero en Su encarnación en la persona de Jesucristo, no era la primera vez que Dios aparecía en la tierra como hombre. Dios tomó forma de hombre para luchar con Jacob, y se apareció a Josué como el comandante de los ejércitos del Señor, justo antes de que Israel comenzara la conquista de Jericó. En otras oportunidades, Dios se apareció en forma de fuego o humo. Cuando Dios condujo a Su pueblo al mar Rojo y por el desierto, lo hizo como una columna de nube durante el día y de fuego durante la noche (Éxodo 13:21).

La zarza ardiente es otra de estas teofanías, un término teológico usado para referirse a las apariciones de Dios en forma física y tangible, pero no fue de inspiración tan inmediata como lo pudo ser la columna de fuego. En el calor y la sequedad del desierto de Madián, no era raro que un arbusto repentinamente experimentara una combustión espontánea y estallara en llamas. Lo sorprendente era que este arbusto en particular, no se consumía. Moisés sabía que el arbusto debería haberse convertido rápidamente en un montón de cenizas en el suelo, pero cuando no sucedió de esta manera, Moisés pensó para sí mismo: “¡Qué increíble! Voy a ver por qué no se consume la zarza” (Éxodo 3:3). Este fue el comienzo del encuentro con Dios que cambió la vida de Moisés.
Mes Anterior Mes Siguiente
JULIO 2018
DomLunMarMieJueVieSab
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031    
Anterior Hoy Siguiente


La única explicación para que el arbusto no se consumiera era la presencia de Dios. No había nada inherentemente especial con el arbusto. Era movido por el viento y tenía hojas y ramas como cualquier otro arbusto. Pero ahora, el mismo Dios que hizo que el arbusto actuara de manera inusualmente imposible, ese mismo Dios, ahora había prometido obrar por medio de Moisés para liberar a Su pueblo. Moisés creció en el palacio de Faraón, pero cumplió la tarea aparentemente imposible de liberar a una nación de la esclavitud, no gracias al liderazgo que aprendió como príncipe de Egipto o a la paciencia que aprendió como pastor. Moisés tuvo éxito porque Dios estaba con él, y fue Dios quien lo fortaleció, instruyó y dirigió.

El mismo Dios que evitó que el arbusto se quemara, prometió ir con Moisés, pero cuando creemos en Cristo, recibimos una bendición aún mayor de Dios quien viene a vivir en nosotros. Nuestra capacidad de hacer las cosas que Dios nos ha llamado a hacer, depende única y exclusivamente de la presencia de Dios quien mora en nosotros a través de su Espíritu. A menudo, Dios usa nuestras experiencias previas para equiparnos y prepararnos pero, cuando vivimos en completa confianza y dependencia de Su vida sobrenatural y poder, Él mismo nos prepara para enfrentar las dificultades que nos esperan o las tareas aparentemente imposibles que tiene reservadas para nosotros.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por Tu vida viviendo dentro de mí y por equiparme con Tu presencia en mí para realizar cualquier tarea que me encomiendes. En tu Santo Nombre.
PARA REFLEXIONAR: ¿Por qué la zarza ardiente no se consumía? ¿Qué significado tiene para nuestra vida la zarza ardiente?
Mes Anterior Mes Siguiente
JULIO 2018
DomLunMarMieJueVieSab
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031    
Anterior Hoy Siguiente