UNA LLAMADO DIGNO
Sábado, 16 de Junio de 2018
 Nehemías 4-6 | Hechos 2:22-47
Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para anunciar el evangelio de Dios… — Romanos 1:1

Pablo acompaña su humilde descripción de sí mismo como siervo con la elevada descripción de apóstol, con toda la autoridad que se le atribuye. La palabra "apóstol" simplemente significa "ser enviado" y generalmente se aplicaba a cualquier persona enviada por otra persona con un recado. Dentro del contexto del cristianismo, los apóstoles fueron enviados por el Señor Jesús como el fundamento de la iglesia primitiva.

Los apóstoles fueron fundamentales para el establecimiento de la iglesia primitiva, no por su calidad, educación o habilidades especiales, sino porque fueron elegidos por Dios mismo y fortalecidos por Él. Con excepción de Pablo, los apóstoles fueron discípulos que recibieron enseñanza y entrenamiento directamente de Jesús durante su encarnación aquí en la tierra. Pablo no se convirtió en apóstol porque deseaba rebelarse contra su entrenamiento farisaico después de su encuentro con Jesús en el camino a Damasco o porque ansiara liderazgo o aventura. Pablo se convirtió en apóstol por la sencilla razón de que Dios lo llamo directamente. Hechos 9:15 dice de Pablo: “porque ese hombre es mi instrumento escogido para dar a conocer mi nombre tanto a las naciones y a sus reyes como al pueblo de Israel”.
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El apostolado como fundamento de la Iglesia ya fue establecido por completo, sin embargo, Dios continúa llamando a Su pueblo para que sean Sus discípulos. Su llamado no se limita a aquellos en el ministerio vocacional, ni Su llamado viene generalmente a través de una revelación de medianoche. Cuando permitimos que Dios dirija nuestros caminos, ya estamos cumpliendo nuestro llamado. Dios nos dará dignidad y propósito sin importar en qué situación o profesión nos encontremos. El papel específico que Dios tiene para nosotros es incidental. Ya sea que seamos llamados a ser un gerente financiero, un pastor, un taxista o un padre de familia en casa, lo importante es que entendamos que estamos donde estamos por designio divino.

Cuando nuestra visión está puesta en la agenda de Dios, comenzamos a entender mejor lo que significa ser santo. La santidad no tiene nada que ver con ser perfecto o ser bueno. Significa haber sido apartado para Dios, de la misma manera como Pablo y los demás apóstoles fueron apartados para el Evangelio. Somos santos porque hemos sido apartados exclusivamente para el Señor Jesucristo y Sus propósitos.

Todos necesitamos saber que somos valorados, que tenemos propósito y que somos relevantes. Cristo siempre nos valorará, y cuando cumplimos el llamado que Él tiene para nosotros, encontramos nuestro verdadero propósito y significado.
Los trabajos específicos a los que Él nos llama pueden ser trabajos difíciles o ingratos, pero es dignificante saber que Aquél que nos ha llamado, nos ha puesto en un camino divino, y Él mismo será el recurso que necesitamos para hacer lo que Él tiene reservado para nosotros.

ORACIÓN: Señor soberano, sé que cada cristiano está llamado a ser apartado para Tus propósitos. Gracias por ser el recurso que necesito en cualquier tarea que me llames a hacer.
PARA REFLEXIONAR: ¿Qué significa ser santo? ¿Por qué razón somos santos? ¿Cómo podemos encontrar verdadero propósito y significado para nuestra vida?
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