UN CORAZÓN DE MADRE
Domingo, 13 de Mayo de 2018
 2 Reyes 17-18 | Juan 3:19-36
Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes; en Jerusalén serán consolados. — Isaías 66:13

Dado que comúnmente llamamos a Dios “Padre”, es muy fácil olvidar que dentro de Su corazón también existe un corazón de madre. El corazón de una madre, es un corazón que protege, cuida y tiene compasión. Las madres constantemente se sienten movidas a poner las necesidades de sus hijos antes que sus propias necesidades. La autora e historiadora canadiense Charlotte Gray dijo una vez: “Cuando te conviertes en madre, te conviertes en la madre de todos los niños. A partir de ahora, cada niño herido, abandonado y asustado se convierte en tu hijo. Te identificas con todas las madres que sufren, de todas las razas y credos, y lloras con ellas. Anhelas consolar a todos los que están desolados”.

Este es el corazón que Dios tiene para Su pueblo. Isaías 49:15-16 compara el corazón de Dios con el de una madre, diciendo: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos…” En otras palabras, Dios está diciendo: “Te amo más de lo que tu propia madre te ama”. Por mucho que amemos a nuestros hijos, sólo en Dios descubrimos el amor más excelso que existe; un amor que nunca nos dejará, nunca nos abandonará y siempre será fiel.
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Dios sabe lo que es tener hijos que le dan la espalda. Justo antes de la muerte de Moisés, recordó el viaje de 40 años de Israel a la Tierra Prometida, en el que dice de los israelitas: “¡Desertaste de la Roca que te engendró! ¡Olvidaste al Dios que te dio vida!” (Deuteronomio 32:18). Dios no es ajeno al dolor y la angustia que se produce cuando los hijos se rebelan contra sus padres. Él entiende las lágrimas, la confusión y las noches sin dormir. Podemos apoyarnos en Dios mediante oración sincera durante momentos como estos, sabiendo que Él comparte nuestro dolor y nunca perderá de vista a nuestros hijos.

Jesús expresó este mismo corazón para Sus hijos. Apenas unos días antes de Su crucifixión, Jesús miró a Jerusalén desde el Monte de los Olivos y lamentó profundamente: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como reúne la gallina a sus pollitos debajo de sus alas, pero no quisiste!” (Lucas 13:34). Las imágenes de este pasaje se volvieron particularmente conmovedoras para mí después de que un gallinero ardiera cerca de donde vivíamos en Inglaterra. El fuego lo había devastado, pero cuando los trabajadores miraron a través de las cenizas y los escombros, encontraron a una gallina madre acurrucada protegiendo a sus pollitos. En medio de la destrucción y el miedo, esta gallina simplemente envolvió sus alas alrededor de sus hijos. ¡Qué bello retrato de amor, compasión y protección que recibimos cuando Dios nos abraza con Su corazón de madre!

ORACIÓN: Precioso Señor, pienso en Tu corazón de madre este Día de la Madre. Gracias por cuidarme, protegerme y consolarme con Tu amor infalible. En el Nombre de Jesús.
PARA REFLEXIONAR: ¿Cómo es el amor de una madre? ¿Cuál es la relación entre el amor de Dios y el amor de madre?
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