SER CONOCIDO Y AMADO
Lunes, 12 de Febrero de 2018
 Levítico 13 | Mateo 26:26-50
»Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí… — Juan 10:14

Dentro de cada uno de nosotros hay un profundo deseo de ser conocido. Dios nos creó para que esta necesidad fuera satisfecha mediante nuestra relación con Él y con los demás, pero el pecado rompió esas relaciones e introdujo el desprecio, la auto-conciencia y la soledad en nuestro mundo. Esta es la razón por la cual, a muchas personas, les resulta difícil bajar la guardia. Podemos ser aprensivos, incluso vivir temerosos de acercarnos demasiado a las personas porque hemos sido defraudados o heridos en el pasado por alguien en quien confiábamos. Esto nos deja vulnerables y desconfiados de los demás, así que levantamos muros de protección a nuestro alrededor.

Nuestro deseo de ser conocidos, a menudo, se ve atenuado por nuestro deseo de ser amados. Tim Keller en su libro “El significado del matrimonio” escribe: “Ser amado pero no conocido es reconfortante, pero superficial. Ser conocido y no amado es nuestro mayor temor. Pero ser conocido y verdaderamente amado es lo mejor, y es muy parecido a ser amado por Dios. Ser conocido y verdaderamente amado nos libera de la pretensión, nos hace humildes, nos aleja de nuestra propia justicia, y nos fortalece ante cualquier dificultad que la vida nos presente”.
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Incluso el matrimonio, que es nuestra relación humana más íntima, a menudo, no proporciona el amor y la intimidad que tan profundamente deseamos. Sólo Dios puede proporcionar esto, y Jesús lo reafirma al compararse así mismo con el buen pastor que conoce íntimamente a sus ovejas. Gran parte del Salmo 139 trata acerca de cómo podemos encontrar consuelo en el hecho de que Dios conoce nuestras obras, pensamientos y acciones. Muchas personas, sin embargo, dirán que prefieren no ser conocidas, y eluden cualquier encuentro que revele algo acerca de ellas. Buscarán mantener todas sus aspiraciones, luchas, alegría y dolor ocultos a la vista de los demás. Como Buen Pastor, Jesús sabe todo acerca de nosotros, y hay comodidad y seguridad en eso, incluso para la persona más introvertida, porque en el fondo, todos necesitamos conectarnos con algo más grande que nosotros, que le dé verdadero significado y sentido a nuestra vida.

Ser conocido y amado por Dios llena un vacío que satisface las necesidades psicológicas y emocionales más vitales del cualquier ser humano. A medida que descubrimos cuán profundamente Dios nos conoce y ama, nuestra forma de interactuar con los demás cambiará por completo. Cuando encontramos nuestro valor en el infinito amor de Dios por nosotros, y no en lo que los demás piensen de nosotros, encontraremos más fácil servir a Dios y abrirle nuestro corazón libremente. Empezaremos a actuar y hablar sin temor o vergüenza porque sabemos que Dios nos conoce y nos acepta tal como somos. Ser conocido y amado por Dios no sólo nos llena, sino que profundiza nuestra relación con Él, lo que cambiará por completo nuestra perspectiva y nuestra vida.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por ser el Buen Pastor que sabe, ama y se preocupa por mí. Ayúdame a superar cualquier barrera que impida que otros vean Tu vida en mí. Gracias Jesús.
PARA REFLEXIONAR: ¿Comprendo que Dios me ama y me acepta completamente como soy? ¿Soy consciente de la realidad de que Dios me conoce y me ama como nunca nadie podrá hacerlo?
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