SU AGRADABLE VOLUNTAD
Jueves, 11 de Enero de 2018
 Génesis 27-28 | Mateo 8:18-34
“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” — Romanos 12:2

Hay personas que se niegan a rendirse por completo a Dios, porque tienen miedo de los planes de Dios para sus vidas. Les preocupa que Dios pueda colocarnos en un trabajo que sea totalmente aburrido, enviarlos a un campo misionero extranjero o conducirlos a que se casen con alguien que no les parezca atractivo. Casi todos tenemos este temor subyacente de que lo que queremos y lo que Dios quiere son mundos aparte, y si nos sometemos a Dios, por obediencia, entonces debemos seguir Su dirección. Sabemos que Dios tiene buenas razones para todo lo que hace, pero muchos de nosotros no nos sentimos merecedores de que Dios realmente nos dé algo que amamos y disfrutamos. Si albergamos temores acerca de los planes de Dios para nosotros, es por la simple razón de que no conocemos a Dios lo suficientemente bien. Como resultado, no confiaremos completamente en Él, sin embargo toda la profundidad y realidad de nuestras experiencias de Dios, están directamente relacionadas con lo bien que lo conozcamos.

En Romanos 12:1 Pablo nos exhorta a ofrecer nuestro cuerpo como sacrificio vivo, sometiéndonos por completo a la voluntad y al propósito de Dios para nosotros. Esto implica una renovación de mente, donde pasamos de ser el señor de nuestra propia vida, a someternos a Cristo como el verdadero Señor de nuestra vida. En el verso siguiente, Pablo explica que al renovar nuestra mente, podremos comprobar cuál es la voluntad de Dios—Su voluntad buena, agradable y perfecta. Es agradable para ambas partes. Dios se complace cuando nos rendimos a Su señorío, y nosotros nos sentiremos complacidos en la medida que comprobemos Su voluntad.
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¿Por qué? Porque la voluntad de Dios es buena, lo que significa que no se puede mejorar. Es agradable, lo que significa que estaremos totalmente satisfechos en la medida en que Él hace Su voluntad en nuestra vida, y es perfecta, lo que significa que el Dios eterno ha determinado el mejor plan para llevar a cabo Su voluntad para nosotros. Es posible que no entendamos lo que Dios esté haciendo, pero a medida que confiamos en Él y actuamos en obediencia, una visión en retrospectiva nos revelará cómo el plan de Dios para nosotros ha superado con creces lo que podríamos haber planeado para nosotros mismos.

David escribe: “Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón” (Salmo 37:4). Esto no es un cheque en blanco para cualquier cosa que deseemos, pero a medida que nos deleitamos en Dios, Él mismo pondrá Sus deseos para nosotros en nuestro corazón, de manera que lo que Dios quiere para nosotros se convertirá en lo que queremos para nosotros mismos. En lugar de temer al plan de Dios, estaremos en el lugar más seguro de la tierra, justo en el centro de la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios para nosotros.

ORACIÓN: Señor Jesús, me someto a tu Señorío hoy y para siempre. Te pido que pongas Tus deseos en mi corazón y me ayudes a llevarlos a cabo en completa dependencia de Ti. Gracias Jesús.
PARA REFLEXIONAR: ¿Qué significa que la voluntad de Dios sea buena, agradable y perfecta? ¿Qué implicaciones tiene esto para mi vida? ¿Cuál es el verdadero significado de: “Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón”?
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