EL JUICIO DE DIOS
Domingo, 07 de Enero de 2018
 Génesis 18-19 | Mateo 6:1-18
“Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.” — Romanos 1:28

Muchos cristianos prefieren no hablar acerca del juicio de Dios. Creen con razón que Dios es amor, pero tienen problemas para reconciliar la idea de que el mismo Dios que es amor, juzga a las personas y naciones. Lo anterior ocurre por una comprensión incorrecta de cómo Dios ejecuta Su juicio. Dios no se sienta en el cielo con un matamoscas gigantesco, aplastando una ciudad aquí o una nación allí por su pecado. De igual manera, las personas que han cometido pecados graves, tampoco son repentinamente golpeadas por un rayo. El juicio de Dios no es arbitrario, ni depende de la gravedad del pecado, sino que es un juicio completamente racional ya que es la consecuencia de nuestras propias acciones.

Hay una ley natural creada por Dios, que siempre está buscando corregir el mal y el pecado en este mundo. También existe una ley moral tan constante y real como las leyes de la física, y las consecuencias de violar cualquiera de las leyes pueden ser igualmente devastadoras. Si alguien salta de un edificio, esperando romper la ley de la gravedad, esa persona, no la gravedad, será la única que se romperá. De manera similar, no podemos violar la ley moral, es decir, pecar, sin enfrentar consecuencias.
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Romanos 1 describe cómo la humanidad pecaminosa cambió la verdad por la maldad, adoraron a otros dioses y creyeron ser más sabios que Dios. El resultado fue que Dios entregó a estas personas a sus deseos pecaminosos, lujurias vergonzosas y mentes reprobadas. Tal es el juicio de Dios en acción; no fuego y azufre del cielo, sino entregarlos a las consecuencias naturales de su pecado. Su juicio dice: “Si persistes en el pecado, te dejaré en él, pero ese pecado te destruirá”.

Habrá un día en que estemos ante el trono de Dios y recibamos juicio por nuestras obras. Romanos 6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.” Como pecadores, el juicio que merecemos es muerte, pero es únicamente al creer en Jesucristo quien recibió ese juicio en nuestro lugar, que recibiremos el regalo de la vida eterna.

Mientras tanto, el juicio de Dios se expresa al permitir que la corrupción del pecado haga su trabajo destructivo en nuestras vidas, si persistimos en el pecado. Esto es verdad tanto para los creyentes como para los no creyentes. Aquellos que creen en Cristo tienen sus pecados perdonados y sus destinos eternos seguros, pero Dios todavía permitirá juicio en esta vida, si deliberadamente y persistentemente nos involucramos en el pecado. La lucha contra el pecado es una batalla constante, pero el juicio de Dios al permitir que el pecado pase factura en nuestra vida, demuestra a un Dios amoroso, ya que Dios mismo usará las consecuencias de nuestro pecado como un medio para que los creyentes encuentren Su camino de regreso a Él y para que los no creyentes lo busquen.

ORACIÓN: Dios Todopoderoso, gracias por ser igualmente amoroso y justo. No hay suficientes palabras para agradecerte por Tu perdón y por alejarme del pecado y acercarme a Ti. Gracias Señor.
PARA REFLEXIONAR: ¿Qué es el juicio de Dios? ¿Qué implicaciones tiene el juicio de Dios para nuestra vida diaria?
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