HABLANDO ACERCA DEL PECADO
Sábado, 26 de Mayo de 2018
 1 Crónicas 28-29 | Juan 9:24-41
Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. — Romanos 2:5

Vivimos en una era que valora altamente la tolerancia y la aceptación. Como resultado, en las últimas décadas, tanto cristianos como no cristianos se sienten cada vez más incómodos de hablar acerca del pecado, la ley y el infierno. Muchos creyentes hoy en día se alinean con el mensaje del amor y la gracia de Dios para evitar ser vistos como críticos o auto-justificados, pero no le hacemos ningún favor a nadie cuando disminuimos la gravedad del pecado. Esto únicamente diluye el mensaje del Evangelio.

Debemos abordar el tema del pecado con paciencia y comprensión. Sabemos que todas las personas son pecadoras, pero la condenación nunca debe ser nuestra respuesta. En cambio, podemos señalar que las personas saben por sí mismas cuando están haciendo algo malo y cuándo no. Como Pablo escribe: “De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Estos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan” (Romanos 2:14-15). Esta ley escrita en nuestro corazón sirve como nuestra conciencia y actúa como una sirena para el alma, haciéndonos sentir incómodos con las malas acciones.
Mes Anterior Mes Siguiente
MAYO 2018
DomLunMarMieJueVieSab
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
Anterior Hoy Siguiente


Es difícil hablar con otros acerca del pecado a menos que primero seamos honestos con nosotros mismos acerca de nuestro propio pecado. Puede ser tentador señalar a los demás por ser egoístas, codiciosos o poco amables, pero tiene que llegar un momento en el que aceptemos la responsabilidad de nuestros propios pecados. Nuestro mayor problema no es nuestro cónyuge, nuestro trabajo o el gobierno; nuestro mayor problema es que somos incapaces de alcanzar la marca, y aunque deseemos hacer lo correcto, una y otra vez no lo hacemos. Ser honestos acerca de nuestro pecado y nuestra necesidad de Cristo produce humildad dentro de nosotros. A medida que las personas reconocen esta humildad, se abrirán oportunidades para hablar con ellos acerca de cómo Cristo nos ha traído paz.

Aunque hablar acerca del pecado es importante, debemos recordar, por encima de todo, que las personas necesitan salvación. El remedio para el pecado es Jesús, quien murió en la cruz para pagar el castigo que merecemos por el pecado. Como cristianos, estamos llamados a ser testigos de Cristo y a dejar que los demás sepan lo que Jesús ha hecho por nosotros, pero debemos dejar que sea el Espíritu Santo quien les dé convicción de pecado. Él es quien “...convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Al dar testimonio a otros, el Espíritu los hará más conscientes de su pecado y de cuán desesperadamente necesitan la inquebrantable gracia de nuestro Salvador.

ORACIÓN: Señor Jesús, gracias por la convicción de tu Espíritu. Anhelo ser un testigo honesto de Tu verdad, y estoy dispuesto a compartir específicamente con otros cómo has perdonado mi pecado y me has dado paz.
PARA REFLEXIONAR: ¿Quién es el encargado de convencer a las personas de su pecado? ¿Cómo debemos hablarles a los demás acerca del pecado?
Mes Anterior Mes Siguiente
MAYO 2018
DomLunMarMieJueVieSab
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
Anterior Hoy Siguiente