“EL DUEÑO DE CASA”
Lunes, 21 de Agosto de 2017
 Salmos 107-109 | 1 Corintios 4
“Todo maestro de la ley que ha sido instruido acerca del reino de los cielos es como el dueño de una casa, que de lo que tiene guardado saca tesoros nuevos y viejos.” — Mateo 13:52

Esta breve parábola comienza con una pregunta que Jesús hace a sus discípulos. “¿Han entendido todo esto? —Les preguntó Jesús—. Sí —respondieron ellos—” (Mateo 13:51). Ellos ciertamente escucharon estas parábolas de los propios labios de Jesús y posiblemente podían narrar con detalles cada una de ellas, pero ¿realmente comprendieron el verdadero significado de estas parábolas?

¿Entendieron ellos que algunas de las semillas sembradas en el campo acabarían en nada? ¿Comprendieron que junto a la buena semilla, habría un enemigo sembrando cizaña, que amenazaría con ahogar el bien? ¿Comprendieron que la semilla de mostaza, aunque pequeña en sus comienzos, se convertirá en un árbol que podía parecer impresionante, pero que es un crecimiento desproporcionado que alberga el mal? ¿Entendieron que así como la levadura impregna toda la masa, el Reino de los Cielos en la tierra será contaminado en todos los niveles por el pecado?
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Las primeras cuatro parábolas enseñan la realidad del fracaso humano dentro del Reino, y los discípulos debían entender que esto se convertiría en realidad. A pesar de las imágenes desalentadoras de cómo el mundo vería el Reino de Dios, hay un entendimiento desde la perspectiva de Dios que es muy diferente. ¿Entendieron ellos que, independientemente de los contratiempos, dificultades y penurias, el tesoro sería encontrado, y la perla sería comprada por Cristo? ¿Sabían los discípulos que el trigo y la cizaña, lo bueno y lo malo serán separados al final de los tiempos?

La respuesta de ellos ante la pregunta de Jesús fue: “Sí”. Si ellos verdaderamente habían comprendido plenamente todas estas cosas, Jesús dijo que entonces vendrían a ser como el dueño de una casa que de lo que tiene guardado saca tesoros nuevos y viejos. Este tipo de personas que son como el dueño de casa, nunca se rinden, porque a pesar de las dificultades y la oposición, saben que siempre hay nuevos y antiguos tesoros para sacar. Si el tesoro aquí es igual al tesoro de la quinta parábola del tesoro escondido, entonces siempre habrán tesoros nuevos y viejos que saldrán; nuevas personas por las cuales Cristo murió, y que deben ser traídas a Él como Salvador, y también creyentes ya establecidos para ser nutridos y llevados a la madurez en su caminar con Cristo.

No hay motivos para desilusión o decepción si vemos las cosas desde la perspectiva del Señor Jesucristo. Siempre hay confianza, siempre hay esperanza, siempre hay nuevos tesoros, y siempre hay algo para hacer. Si vemos el Reino de los Cielos, no a través de los ojos del mundo, sino a través de los ojos de Dios, y nos sometemos al Señorío de Cristo, vamos a brillar como el sol en el Reino de nuestro Padre.

ORACIÓN: Gracias, Señor Jesús, por estas maravillosas enseñanzas. Ruego que el Reino de los Cielos sea visto a través de Tus ojos, atrayendo nuevos tesoros hacia Ti y fortaleciendo a los creyentes ya establecidos. Gracias Señor.
PARA REFLEXIONAR: ¿Cuál es la verdadera enseñanza de la parábola del dueño de casa? ¿Cuál es el significado de los tesoros nuevos y viejos?
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